¿Qué ponernos en estas fiestas? Navidad 2010

Amigas mías, si Anna Dello Russo dice que el dorado es el nuevo negro, sólo puedo y tengo una palabra que decir y esa es: amén. Encabezo este escrito con la opinión lapidaria llegada de la sabiduría cool y trendy para confirmar que una vez más el ganador indiscutible de cócteles y etiquetas que veremos y hemos visto año tras año ha sido y será una vez más el oro, subido como no, a su correspondiente lugar en el podio a modo de jueves, aunque este fin de año sea celebrado en viernes, situado entre la plata y el bronce.

Pero no sólo de dicho metal se viste la gala, sino que Balmain, con su preciosista artillería llena de paillettes y tejidos ricos en brocados, que podrían monopolizar este texto, y es que gracias a sus fórmulas mágicas que desempeña con nocturnidad y alevosía, ha ido perdurando como la primera opción en la elección del modelito ocioso de estas fiestas venideras.

Así pues, no limitaré mi capacidad de síntesis a enumerar las diferentes tendencias, sino que creo, en mi humilde opinión, que será mejor unirlas, estrecharlas y enlazarlas cual confeti de un cotillón todavía no explorado.

Y bien, como llevo diciendo en todos estos artículos, nos encontramos en la era del “cuasi” todo vale, donde los largos y cortos se contradicen, donde los colores se amontonan, donde los estilismos del día a día se adaptan sencillamente a los de noche, donde la crisis, nuestro tema preferido, cobra vida en la moda y alienta a las féminas a vestirse de manera opulenta que no extravagante y decantarse por el color del fuego y la pasión: el rojo. ¿Quién no recuerda un crack o  una recesión sin su pintalabios rouge?

Pues sí, estas pequeñas pautas se unen a una extensa lista de la compra escrita sobre un post-it lleno de lujo barroco de la mano del fallecido McQueen y minimalista como es el caso de Stella McCartney o Calvin Klein, y es que pedrería, print animal, flecos, vuelo, plumas, transparencias, encaje y hasta jerséis de punto sobre vestidos extra largos nos valdrán para nuestras queridas e indigestas fiestas. Tejidos como: organza (brillante y transparente) o el suave terciopelo (en multitud de tonos ácidos), nos harán sentir como divas y musas de Hollywood.  Busca tu outfit en marcas como, Anne Valérie Hash, Armani o Givenchy y Zac posen respectivamente a lo citado anteriormente.

Por otro lado, y si de una biografía del inventor de los trajes de fiesta esto se tratase, deberíamos hacer unos apartados especiales a los siguientes nominados:

Los herederos de Versace, que con su línea joven Versus nos proponen micro vestidos de diferentes tejidos compuestos por faldas plisadas voluminosas y cuerpos a modo de tirantes, petos y demás cortes, además de una apuesta segura por el color blanco (o blanco roto), para que no sólo nos sintamos reinas de las nieves en esas señaladas noches, sino para que podamos disfrutar cual novias en su día más especial.

Armani, líneas puras, cortes complicados que dan lugar a una silueta femenina y sencilla que no fácil de construir.

Valentino, que está de suerte con los tiempos de racionamiento que corren, y tras su jubilación, las tendencias reclaman y aclaman como hit de la temporada, el rojo más famoso de la casa. Será el plato fuerte de estas navidades,  que lo podrás encontrar aliñado de diferentes maneras, ultra largo,  vaporoso, de terciopelo, gasa, asimétrico, lleno de volantes, escotado o drapeado.

Los anteriormente citados, Balmain y McQueen junto con Cavalli, además de ser una mezcla ecléctica, entre todos se encargan de vestir a una mujer sacada de las mil y una noches donde los sueños árabes se desarrollan en cuevas del rock y donde lo étnico se fusiona con lo palaciego, vestidos largos, vaporosos, de flecos y plumas con sugerentes transparencias y pañuelos a juego, diseñados para el día pero que desempeñan a la perfección su función nocturna, unidos por hilos de lúrex, hasta llegar a vestidos que parecen labrados y elaborados por artesanos del pan de oro y que podrían camuflarse tranquilamente entre columnas zarinas.

Nina Ricci será tu elección para vivir un realista cuento de hadas, delicado y etéreo, lleno de tejidos cristalinos y longitudes livianas.

Prada y su retoño Miu Miu, como si de una de las más míticas portadas de la afamada serie “Sexo en Nueva York” se tratase, ambas marcas deciden realizar una oda al negro. Le petite robe noire es otra de las estrellas de la constelación navideña, que como todos sabemos, siempre será un acierto asegurado, donde las curvas se disimulan, donde las teces blancas se resaltan, pero esta vez y que no sirva de precedente, deberá ser acompañado de un generoso collar-joya.

En resumidas cuentas, y reseteando de manera vírica todo lo anteriormente citado, las principales claves de sol en ese pentagrama lleno de villancicos que una humilde servidora os recomienda cuando el bolsillo aprieta y las tendencias se desbocan, son:

Para las noches más refrescantes y a la manera de Marc Jacobs, un jersey de punto fino, que  sobre nuestro esplendoroso vestido, nos facilitará la cobertura tanto sanitaria como corporal. Para las más atrevidas, una chaqueta brocada, que aunque es un tejido de doble filo, con una buena sastrería bastará para romper la maldición. Si el dorado no es lo tuyo, opta por su forma más casual con unos leggings de lamé de dicho color. En mano, cartera, con o sin flecos y en tonos ácidos. Y a la cara o extremidades, maquíllate o “manicúrate” de púrpura. Y aunque la mismísima Björk se sonrojaría con dicha combinación, estamos en la era de la ostentación que no posesión, gracias a la crisis, las pasarelas juegan al Monopoly, avanzando casillas, donde más es más, y donde el lujo no es tener la cartera llena, sino unos looks recargados. Así que de nuevo, cerremos los ojos y recordemos a aquel señor sabio vestido de negro y con chistera que si dicho personaje perteneciente al entretenimiento familiar fuese extrapolado al ámbito fashionista, bien podría ser nuestro querido gurú, magnate y maestro de ceremonias, Karl Lagerfeld. Amén.