Qué ponernos en estas fiestas (Diciembre y Enero 2009)
En algún lugar y en algún momento, alguien dijo una vez: ¡larga vida al Rock and Roll! y Balmain lo hizo posible.
No puedo pensar en las tendencias de este invierno, sin verlas a través de un filtro que se aleja de lo clásico y que se adentra profundamente en el mundo gótico y barroco, todo ello bañado de notas musicales metaleras. No sé si se trata de un mensaje subliminal que quieren emitirnos las capitales de la moda más cosmopolitas para que afrontemos esta y más-que-hablada crisis con el espíritu de los 80, y como tal, remontarnos al mundo de la noche, con unas pequeñas claves, que no pocas, para ser el alma(x) de la fiesta. Así que cada cual elija la que mejor le siente, ya que los años de la "movida" marcaron, pero no la silueta precisamente, como es en este caso. Así que desafiemos con el mismo espíritu libre y rockero, aunque de una forma más capitalista, los temidos qué-me-pongo en fin de año o no-tengo-nada para noche buena...
Barroco: anteriormente citado. Novedosa y preciosista tendencia aunque laboriosa, (como es el Barroco en sí mismo), puesto que la persona que la porte puede caer en una vulgarizada opulencia, a pesar de que bajo este movimiento se asocie el lema "más es más", prestemos especial cuidado, y guiémonos por los maestros Dolce & Gabbana o el rey Midas con nombre de pila: Lacroix. Adquiere una única prenda, ya sea una falda abullonada o tulipán o una blusa de gran volumen tanto en hombros como en cuello o puños y con una mezcla rica en tejidos y matices, con diferentes tipos de brillos y mates, con o sin transparencias. El resultado: una prenda-joya que no admite ningún tipo más de ornamentación.
Neón: si en verano nos atrevíamos con esta paleta de colores, ahora es el momento de reavivar nuestras teces que palidecieron poco a poco hasta llegar al crudo invierno. Rosa fucsia, amarillo, naranja y el incombustible azul eléctrico. Combinado con negro, medias tupidas de este tono, y una silueta ultrafemenina, es decir, ceñida o a lo sumo recta como dicta Versace entre otros. Para las que no quieran arriesgar con uno de estos colores discotequeros, siempre puede adquirir un abrigo, o chaqueta peluche que además de resguardar en las noches más frías, sacará los colores hasta al atuendo más formal.
Rojo: nunca se cansarán de repetirnos esta gran verdad: el rojo es pasión, seducción y sin quererlo o no, nos viste, no necesita más atrezzo, que el de atreverse uno a llevarlo, eso sí con una silueta lo más sencilla posible pero con un tejido vibrante. En este caso sí que se puede decir que "menos es más".
Prints: simplifiquemos: para noches salvajes, estampados salvajes y es que esta tendencia parece ser interminable aunque no siempre se revive de la misma forma. Esta vez mézclalo con otro print de la misma especie, con manchas más grandes o más pequeñas, con otras que se acercan al mundo del camuflaje y otras que provienen de una índole más abstracta.
Metálico: en minivestido o falda, en plata u oro. Vuelve a los años gloriosos a través de minúsculas lentejuelas, las sucesoras de las tachuelas, de cualquier forma: circulares, rectangulares o simplemente tejidos brillantes que imiten a las antiguas armaduras. Para las menos atrevidas, hazte con una chaqueta de pailletes para combinarla con tejidos lisos y que por supuesto podrás usarla durante el día, con vaqueros y camiseta de algodón como tu particular homenaje a Michael Jackson.
Balmain: él ya es tendencia y lo sabe, entre esta firma y la Maison Martin Margiela, tenemos una visita obligada con el final del abecedario, y es que la silueta V es la propuesta más rompedora de esta temporada, que para las que tienen buenos hombros no la necesitarán, pero para las que no, hacerse con un vestido negro con brillos y dichas protuberancias, te harán la más “in” de la noche. Abstenerse tímidas.
Esmoquin: ¿quién dijo que sólo era para el armario masculino? Desde luego Marlene Dietrich, no. Y es que esta prenda te puede salvar de más de un apuro tanto de día como de noche. Adquiere este clásico, con o sin hombreras, ( sí, Balmain no deja de estar presente) y contrástalo con un look más roquero o pruébalo en su versión vestido.
Largos: quizás la tendencia más clásica, pero en los últimos años la menos habitual, puesto que tras descubrir que los mini-vestidos nos alargaban las piernas y nos facilitaban nuestros andares, los dejamos rezagados en nuestros armarios. Pero no nos olvidemos que la longitud es sinónimo de elegancia y sofisticación pero en esta ocasión deberán ser extremadamente ceñidos al cuerpo y solamente realizados en tejidos naturales como sedas y punto y sin ningún tipo de estridencia ni accesorio o aplicación.
Drapeados: otro gran clásico de las noches eternas que nos remontan a las estatuas griegas, una cultura que sí sabía sacarse partido. Una tendencia siempre femenina y favorecedora que roza la artesanía de la alta costura pero llevada a un exquisito pret a porter. Busca tu pieza en punto de seda, con diferentes asimetrías, enredos que parecen lazos o tejidos que manan como fuentes como nos proponen Balenciaga, Viktor & Rolf o Lanvin.
40´s: rock-lady podría ser una de las definiciones de la
revisión de estos años, puesto que la figura continúa siendo entubada hasta la rodilla, pero con claves como gran volumen en los hombros y mangas, y renovándola con asimetrías, encaje o piezas de terciopelo.
Así que para poder tenerlo todo claro para la gran soñada hora del brindis, estableceríamos el tan socorrido y acertado negro como color base, pero siempre con un brillo, lentejuelas, o incluso plumas, como se puede ver en muchas minifaldas de esta temporada, quien se atreva que se lance a los oros y platas y quien pueda a los fluorescentes. Hombros XXL y falda entubada o por el contrario con ultravolumen y cuerpo stretch. Encajes vs. terciopelo, tejido laborioso vs. algodón. Leggings o pantalones de cuero.
Por último y como resumen de este batallón de tendencias gloriosas, combina todo ello con una chupa de cuero negra, cartera en mano, y ojos ahumados o labios ultrarrojos. Para nuestros queridos y seguramente doloridos pies, sandalias con medias tupidas o zapato salón serán un acierto seguro.
Así que sin más preámbulos y como dijo uno de los grandes mitos del Rock llamado Freddie Mercury: The show must go on!!
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